Lo que comenzó como una obra doméstica en una vivienda de Alderetes, del este tucumano, terminó convirtiéndose en un hito para la ciencia local. Rocío, una vecina de la zona, se encontraba cavando un pozo ciego en su propiedad cuando se topó con algo inesperado: huesos de un tamaño descomunal que no se parecían a nada conocido y que pertenecen a un gliptodonte, un animal extinto hace 10.000 años.
Ante la duda, esta vecina actuó de manera ejemplar y notificó al Ente Cultural de Tucumán, activando un protocolo de rescate que involucró a arqueólogos y paleontólogos.
La arqueóloga Eugenia Dilulo, del Ente Cultural, relató en FM La Tucumana 95.9 cómo recibieron la noticia: "Una vecina de Alderete, Rocío... nos avisó que haciendo un pozo ciego en su casa habían aparecido unos unos huesos de gran tamaño que les resultaban extraños". Tras la verificación inicial, se dio aviso a los especialistas en fauna antigua.
El paleontólogo Matías Armella, de la Facultad de Ciencias Naturales, confirmó la relevancia del sitio: "La sorpresa en realidad llegó porque hasta el momento no teníamos registros nosotros de restos fósiles en Alderetes... se trataría de un registro inédito para esta región de Tucumán".
Entre los restos recuperados se encuentran piezas clave para identificar al animal: "Teníamos restos de costillas, restos de patas (probablemente miembro anterior), restos de una pelvis y tres placas que en principio sería lo más informativo que tenemos".
Para quienes no están familiarizados con la megafauna, Armella ofreció una comparación muy gráfica. Aunque están emparentados con los actuales quirquinchos (armadillos), su escala era masiva. "Un gliptodonte en tamaño real y completo estaríamos hablando de un animal que pesa en el orden de las toneladas y llega a alcanzar tamaños como de un fitito".
La clave de la identificación reside en sus placas óseas, que forman el caparazón. Según explicó el paleontólogo, estas placas tienen "dibujos" o surcos en su superficie que funcionan como una huella dactilar de la especie. Estos surcos no son meros adornos: "Tienen mucha importancia porque ahí se insertan pelos, al tratarse de un mamífero".

Los expertos ubican este hallazgo en el período Pleistoceno, una etapa que Armella define como la anterior a la que vivimos actualmente, situada "aproximadamente entre miles de años y un millón de años más antiguo que la actualidad".
La evidencia del suelo fue determinante para esta datación: "Se trata de un sedimento fino... característico de un depósito eólico, es decir, un depósito que se produjo por el viento y eso se da en una etapa particular del tiempo que es el pleitocénico".
Un punto que Dilulo aclaró con énfasis es la distinción entre ambas disciplinas, que a menudo se confunden. "Los arqueólogos estudiamos a los seres humanos y todo el contexto de la vida del ser humano que no convivió con los dinosaurios; sí con este tipo de faunas que es más reciente".
En el caso de Tucumán, la arqueóloga señaló que los restos animales que suelen encontrar en sitios arqueológicos (asociados a humanos) son de menor tamaño, como las llamas, a diferencia de esta "megafauna" que requiere la intervención de paleontólogos por su naturaleza fósil.
Más allá del valor científico, los especialistas destacaron que este hallazgo fue posible gracias al compromiso de la comunidad. Dilulo fue contundente sobre la importancia de denunciar estos hechos: "Yo diría el 80-90% de nuestro pasado está enterrado y muchas veces solo se accede a esta información con este tipo de cosas, como que se construye una casa y se encuentra de casualidad algo".
Para la arqueóloga, la protección del patrimonio no depende solo de la normativa: "está la ley que es como la columna vertebral, pero necesitamos el músculo que haga que funcione esa columna y ese músculo está formado por las instituciones, por los ciudadanos y por los profesionales".
Finalmente, dejaron una recomendación vital para cualquier vecino que realice un descubrimiento similar: "intenten no avanzar, no continuar, no sacar los restos del contexto en el que están, porque el contexto nos ayuda mucho a interpretar los restos que encontramos".






