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  • Del museo al regimiento: la disputa política detrás del nuevo traslado del histórico sable de San Martín

    En una entrevista con FM La Tucumana 95.9, la historiadora Isabel Heredia cuestionó la decisión del gobierno de Javier Milei de mudar la reliquia hacia el Regimiento de Granaderos, denunciando una "falacia" en los argumentos de seguridad y un "guiño" a la institución militar en detrimento de la cultura civil.

    Sable corvo del General José de San Martín

    El pasado sábado 7 de febrero, en coincidencia con el aniversario del combate de San Lorenzo, el presidente Javier Milei hizo efectivo el traslado del sable corvo de José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo. Esta medida, impulsada por la gestión actual, desanda el camino trazado en 2015, cuando la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner restituyó la pieza al ámbito civil del museo tras 48 años de custodia militar.

    Para Isabel Heredia, historiadora y directora del Museo Histórico Provincial Presidente Nicolás Avellaneda, el sable no es un simple objeto suntuario: "Tiene un valor importantísimo e insoslayable afectivo y simbólico". Fue el arma que acompañó al Libertador en sus batallas por la independencia de Argentina, Chile y Perú, y posee una carga histórica particular por su destino tras la muerte del prócer.

    "Fue donado explícitamente en su testamento por el general San Martín a Juan Manuel de Rosas reconociéndoles la valentía, la tenacidad... en defensa de nuestro territorio principalmente contra los ingleses y los franceses", explicó la especialista en los estudios de FM La Tucumana 95.9. Posteriormente, fue la propia familia de Rosas quien decidió, en un "gesto loable", donarlo al Museo Histórico Nacional para que fuera patrimonio público y estuviera "al acceso de todos".

    La historia del sable está marcada por la inestabilidad. Tras ser robado dos veces en la década de 1960, el dictador Juan Carlos Onganía decidió trasladarlo al regimiento militar bajo el argumento de falta de seguridad. Allí permaneció hasta que, en mayo de 2015, fue devuelto al Museo Histórico Nacional en Parque Lezama, cumpliendo con la voluntad original de los donantes.

    Según el contexto histórico, en el museo la pieza estaba expuesta en diálogo con otros objetos patrios y contaba con la custodia permanente de los granaderos, además de cumplir con todos los protocolos de seguridad de exhibición.

    Heredia es tajante al analizar el argumento oficial para este nuevo traslado: "Lo de la seguridad es una falacia". La historiadora sostiene que el personal del museo es "gente muy capacitada" y que se cumplían estrictamente las normas de cuidado.

    En cambio, advierte una intención de "disputar sentidos del pasado". Según Heredia, el traslado busca separar la figura de San Martín de la de Rosas —frecuentemente asociada a la tiranía por sectores afines al gobierno— y representa un "guiño más a poder avalar una institución militar en detrimento de una institución civil como puede ser un museo pública estatal laica".

    La medida se produce en un clima de tensión para los trabajadores de la cultura. "La comunidad de museos... está muy sentida, viene muy vapuleada en este gobierno nacional", señaló Heredia en FM La Tucumana 95.9, mencionando despidos, desfinanciamiento y designaciones arbitrarias en el sector. Para la experta, el traslado del sable no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una "serie de ataques" a las instituciones culturales y al patrimonio nacional.