En una reciente entrevista con FM La Tucumana 95.9, el economista Horacio Rovelli realizó un crudo diagnóstico de la actualidad argentina, asegurando que el país atraviesa un "gravísimo problema" que se profundizó tras las elecciones de octubre. Según Rovelli, la combinación de endeudamiento, atraso cambiario y apertura comercial está configurando un escenario de "depresión del consumo popular" y desmantelamiento industrial.
Rovelli destacó que existe un sector privilegiado, el más rico del país, que está comprando aproximadamente 3,000 millones de dólares por mes aprovechando un tipo de cambio barato. Esta situación, lejos de ser beneficiosa para el común de la población, genera lo que denominó una "inflación en dólares". "Al bajar el dólar 8,7% y subir [los precios] un 2,9% mensual en 4 meses, tenés un aumento de la inflación de entre el 20 y 23% en dólares", explicó el especialista.
En este contexto, los grandes ganadores son las entidades financieras. Rovelli fue tajante al afirmar que los bancos han ganado más del 20% en dólares en solo cuatro meses prestando plata al Estado, una cifra que en Estados Unidos les tomaría diez años alcanzar. Mientras tanto, las empresas enfrentan tasas de descubierto de hasta el 80%, las cuales calificó como "tasas confiscatorias del capital".
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la advertencia sobre la "apertura comercial y financiera indiscriminada". Rovelli alertó que Argentina está en riesgo de perder sectores históricos, como la industria automotriz, debido a la falta de economía de escala y la competencia desleal de productos extranjeros, especialmente de China y Estados Unidos.
El economista contrastó esta política con la de Brasil, país que protege su mercado interno y su corazón industrial en San Pablo. En cambio, criticó la postura del actual secretario de Industria, quien llegó a comparar la producción de neumáticos con la de bananas para justificar la falta de competitividad local. "Nos estamos quedando sin fábricas", sentenció, subrayando que el costo social de importar es la desocupación masiva.
El desplome del consumo y el "superávit miente"
La crisis también se siente en la mesa de los argentinos. Rovelli señaló que la carne y la leche son hoy los principales indicadores de la depresión del consumo. Explicó que el aumento de las exportaciones de leche en polvo es la contracara de niños que ya no consumen leche en sus hogares. Asimismo, el endeudamiento de las familias está alcanzando niveles sin precedentes, lo que calificó como un factor "desequilibrante" para lo que resta del año.
Finalmente, el economista desestimó las cifras oficiales de equilibrio fiscal. "Miente: presenta un superávit este gobierno en enero de un billón de pesos, pero no dice que por capitalización de intereses tenemos 6 billones de déficit". Para Rovelli, el resultado final de este modelo será una Argentina más endeudada, con sus recursos naturales comprometidos y un aparato productivo destruido.






