El conflicto en el barrio Quintas Dos de Tafí Viejo alcanzó un punto crítico. Según relató Marcos Íñigo, vecino del emprendimiento en una entrevista con Fm La Tucumana 95.9, el proyecto se originó en 2015 como un desarrollo del fideicomiso Los Positos, contando con 391 lotes donde "muchas familias invertimos nuestro ahorro con la elección de un lugar para vivir". Actualmente, más de 200 familias ya residen en el lugar, enfrentando una creciente inseguridad jurídica.
La mayor preocupación de los vecinos surgió al descubrir irregularidades financieras en la administración del fideicomiso. Íñigo detalló que "se habían emitido cheques por una suma superior a los 70 millones de pesos desde el fideicomiso y cheques que quedaron rebotados sin fondo". Esta situación derivó en demandas de embargo sobre la propiedad general donde se asientan las viviendas.
Los fiduciarios señalados son el contador Gustavo Castillo, integrante junto a Marcela Parra, Leticia Parra, Vicente Alonso Parra, Marcelo Mena y Juan Pablo Molina.
La gravedad del asunto radica en que, si la justicia falla a favor de los acreedores, las consecuencias serían devastadoras: "Estos pueden ejecutar tranquilamente a través de la vía del remate la propiedad, con lo cual perderíamos nuestras casas", advirtió el entrevistado. Íñigo subrayó que los acreedores no van contra bienes personales de los desarrolladores, sino contra el terreno que los vecinos compraron de buena fe.
Para los residentes de Quintas Dos, la obtención de las escrituras es la única vía para garantizar su patrimonio y disolver la figura del fideicomiso. "Lo único, la única intención que tenemos nosotros como vecinos y como comisión de vecinos es poder tener nuestras escrituras, nada más que eso", enfatizó Íñigo.
El proceso de escrituración está frenado por la falta de finalización de obras de infraestructura. Aunque se avanzó en pavimento y cloacas, aún dependen de aprobaciones técnicas de la SAT para habilitar el servicio de agua y, posteriormente, el de gas natural. "Estamos muy cerca de poder escriturar, pero también estamos dependiendo de las acciones del fideicomiso, que son los que tienen el control y la obligación de entregarnos el barrio en condiciones", explicó.
La urgencia de los vecinos también está marcada por un plazo legal inminente. Íñigo reveló que "en diciembre del 2026 cae el contrato fideicomiso", el cual fue renovado por última vez en 2024. Si para esa fecha no se normaliza la situación, "quedamos sin una figura legal que nos ampare; la propiedad vuelve a manos de la sucesión de la familia Parra y quedamos sin fideicomiso que pueda terminar con las obras".
Finalmente, el representante de los vecinos lamentó la ruptura de la confianza con los desarrolladores, destacando que "hemos comprado de buena fe, han roto la confianza que teníamos en el fideicomiso, estamos en esta situación de incertidumbre que, ojalá, y obviamente queremos que se solucione".






