En vísperas de cumplirse medio siglo del último golpe militar en Argentina, el doctor en arqueología Ezequiel Del Bel visitó los estudios de FM latucumana 95.9 para dialogar con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en el programa La Tucumana de Mañana. El coordinador del Laboratorio de Investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán describió un escenario de trabajo "complejo" debido a la paralización de las pericias judiciales por la falta de recursos desde el Estado nacional, al que calificó de "negacionista". Según explicó, las investigaciones sufren recortes desde 2017, lo que obliga al equipo a sostener las tareas "a pulmón" mediante convenios y el apoyo de instituciones locales.
A pesar de las dificultades económicas, el equipo presentó la muestra titulada “¿Cómo no vamos a estar así si nos falta toda esta gente?”, una adaptación de un relato de Hernán Casciari que utiliza 11 banners con fotografías para reflexionar sobre los valores y las historias de vida de los desaparecidos tucumanos. La exhibición comenzó este miércoles en la Casa de la Cultura de Tafí Viejo, se trasladará el 18 de marzo a la Legislatura y llegará al Teatro Alberdi durante el mes de abril. Para Del Bel, estas actividades son fundamentales para mostrar que "no existe la teoría de los dos demonios" y que el trabajo científico de 24 años respalda la verdad histórica.
En el plano de las excavaciones, el profesional adelantó que este mes iniciarán una inspección ocular integral en el sótano del exingenio Santa Lucía, un sitio de reclusión donde se llevaban a cabo torturas y que aún no ha sido analizado en profundidad. Este trabajo se suma a las intervenciones históricas en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, el centro clandestino más grande del NOA, donde hasta la fecha se han identificado a 14 personas. Sin embargo, Del Bel denunció la dificultad de las tareas en dicho predio debido a que tres de las cinco fosas encontradas fueron removidas durante la dictadura en una "doble desaparición" para ocultar los cuerpos.
El arqueólogo también hizo hincapié en la necesidad de dar una “batalla cultural” ante el avance de discursos de odio y el negacionismo que circula en redes sociales como TikTok e Instagram. “Nos han puesto sobre la mesa una batalla cultural que la estamos perdiendo en las nuevas generaciones”, advirtió, señalando una disminución en la participación juvenil en actos y marchas por desinterés o desconocimiento. Ante esto, el equipo de investigadores apuesta a intensificar las charlas en escuelas primarias y secundarias para que los estudiantes tomen contacto directo con la evidencia científica de la represión.
Finalmente, Del Bel destacó que, más allá de lo técnico y científico, su labor está profundamente ligada al aspecto humano y sentimental. Recordó que excavar una fosa no es solo recuperar restos, sino reconstruir una historia de vida que fue interrumpida por la violencia estatal. “Un abrazo de un familiar de un desaparecido a nosotros nos mantiene en pie”, concluyó el investigador, reafirmando el compromiso de seguir trabajando desde la convicción profesional por la memoria, la verdad y la justicia.






