En diálogo con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en el programa La Tucumana de Mañana, por FM latucumana 95.9, el periodista Carlos Rosznercki describió la angustiante situación que atraviesa el sur tucumano tras las intensas precipitaciones de las últimas horas. El reporte comenzó en el extremo sur, en Rumi Punco, donde las calles anegadas impidieron el acceso a las escuelas y se mantiene una fuerte alarma por la represa local, que está al límite de su capacidad. “Hay dos o tres cascadas que, cuando están en forma normal, son como un hilito de agua, pero ahora es como una catarata”, graficó sobre el volumen de agua que baja desde los cerros.
La situación es particularmente grave en Huasa Pampa, donde el agua ingresó a las viviendas y cubrió por completo los vehículos. “Hay un video de una camioneta que está tapada por el agua en la zona de Huasa Pampa; únicamente se le ve el techo”, relató Rosznercki, advirtiendo sobre el peligro de circular por la Ruta Nacional 38, la cual se encuentra interrumpida en diversos sectores del departamento La Cocha. El periodista recomendó evitar los traslados, ya que el agua sobre la calzada oculta pozos y banquinas, tornando peligroso el tránsito. Asimismo, la Ruta Provincial 334, que une La Cocha con Taco Ralo, se encuentra intransitable debido a la fuerte correntada.
Hacia el centro y este de la provincia, el panorama no es mejor. El Río Chico volvió a crecer, alcanzando la base del puente carretero en la traza vieja de la ruta 38 y desbordando hacia el barrio Santa Rosa, en Aguilares. “La gente ya fue afectada por otros desbordes; no terminan de secar sus cosas y vuelve el agua a ingresar”, lamentó el cronista. Por su parte, en La Madrid, se registraron 100 milímetros de lluvia en una sola madrugada, lo que provocó anegamientos mientras se monitorea con preocupación el caudal del Río Marapa y la cota del Dique Escaba, que por ahora contiene el agua mediante sus válvulas de escape.
El drama humano se repite en cada localidad. En Yerba Buena (Simoca) y León Rougés, muchas familias debieron autoevacuarse durante la madrugada ante el avance del agua. En El Mollar (departamento Río Chico), el desborde del arroyo Matazambi fue tan repentino que los vecinos no tuvieron tiempo de salvar sus pertenencias. “Perdieron todo; es impresionante ver camas, heladeras y lavarropas en la vereda porque ya no sirven”, describió Rosznercki. Finalmente, mencionó la situación de Villa Chicligasta, que se encuentra sin energía eléctrica ni agua potable, y donde la asistencia debe llegar a pie porque los caminos principales están colmados de agua.






