La historia de la promoción 1976 de la Escuela de Comercio I es la de una generación a la que el terrorismo de Estado le arrebató los ritos de pasaje propios de la juventud. En diálogo con Ana Pedraza en el programa La Tucumana de Mañana, Lilia Navarro y José Luis “Jaimito” Avilés recordaron cómo el 24 de marzo de ese año cambió sus vidas para siempre. "Éramos adolescentes de 17 o 18 años y no dimensionábamos lo que estaba pasando; eran nuestros padres los que ponían límites por el temor", relató Lilia sobre aquellos días donde la euforia juvenil chocó de frente con la oscuridad del golpe.
La frustración del viaje original no solo tuvo motivos políticos, sino también económicos y académicos. José Luis explicó que, además de la crisis, la implementación de cursillos de ingreso obligatorios en enero y febrero por parte del gobierno de facto obligó a priorizar el estudio. "Nos despedimos todos y dijimos: 'algún día lo haremos'", recordó José, quien hoy, a sus 67 años y jubilado como contador, ve aquel anhelo transformarse en realidad. El reencuentro clave se produjo en 2001, al cumplirse 25 años del egreso, cuando colocaron una placa en el colegio de la avenida Sarmiento y retomaron un contacto que ya no volverían a perder.
Lo que comenzó como asados mensuales y charlas para recordar "viejos tiempos" derivó en el proyecto ambicioso de concretar la gira pendiente. Tras debatir destinos como Bariloche o México, el grupo decidió que el destino final sería Punta Cana. El próximo 10 de mayo, 17 de ellos partirán hacia el Caribe con una logística que incluye remeras y una bandera naranja con el monograma de la escuela y el nombre de todos los compañeros. "A mis hijos les dio mucha sorpresa, pero mi hija incluso me ayudó con las entrevistas", comentó Lilia entre risas sobre el apoyo de sus familias.
El viaje trasciende lo recreativo para convertirse en un símbolo de "juventud imperecedera". José Luis, visiblemente emocionado, destacó que vivirán la experiencia con la misma intensidad que si tuvieran 18 años: "Tengo 70 años y voy a seguir siendo joven; voy a vivir esto profundamente". El grupo incluso permitió que algunos viajen con sus parejas, reforzando que se trata de un "viaje de amistad" de cinco décadas.
Para los protagonistas, el mensaje final es de esperanza para todas las promociones que no pudieron cumplir sus sueños por motivos económicos o políticos. "Lo nuestro es un mensaje a los jóvenes de hoy: sí se puede. Nosotros tuvimos que esperar 50 años y lo logramos porque insistimos y aunamos esfuerzos", concluyó José antes de partir hacia la aventura que el destino les debía desde aquel marzo de 1976.






