La Madrid atraviesa una nueva catástrofe climática con cerca de 4.000 personas afectadas y aproximadamente el 75% de la población evacuada, principalmente a la vera de las rutas y en escuelas. Cristian, un vecino de 45 años que vive a cuadra y media de la plaza principal, relató que el nivel del agua superó los registros de la inundación de 2017, alcanzando los dos metros de altura dentro de las viviendas en las zonas más críticas. “Yo no llego al metro 70, pero en el comedor de mi casa el agua me tapaba”, graficó sobre la dimensión de un caudal que dejó pérdidas totales en la mayoría de los hogares.
Ante el aviso policial sobre un inminente "golpe de agua" durante la madrugada, muchas familias lograron resguardar algunas pertenencias atándolas a las correas del techo antes de salir hacia la ruta. Actualmente, la gran mayoría del pueblo vive en gazebos al borde del camino, enfrentando una situación económica compleja, especialmente aquellos vecinos que dependen del comercio diario y pequeños emprendimientos que hoy están devastados.
Respecto a las causas del desastre, Gutiérrez señaló que, si bien se realizaron algunas obras de infraestructura, resultaron insuficientes ante una cantidad de lluvia que saturó el suelo tras varios días de temporal. Explicó que influyen múltiples factores, como la falta de diques de contención en los ríos que bajan de los cerros de Catamarca, la deforestación y la ubicación del pueblo, que queda en un "pozo" respecto al nivel de la ruta. “La naturaleza es la que manda, a veces no se puede contra eso”, reflexionó el vecino.
Para el inicio del retorno a los hogares, Cristian remarcó que lo más urgente en este momento son los artículos de limpieza y elementos de seguridad (como botas o guantes) para evitar accidentes con vidrios rotos o animales entre el barro. Además, subrayó la necesidad de contención anímica para los adultos mayores que ven cómo el esfuerzo de toda una vida se pierde nuevamente. Pese a la recurrencia de las inundaciones, fue contundente sobre la decisión de permanecer en la localidad: “Es el hogar de uno. Muchos han pasado ya tres inundaciones y no se van a ir por una cuestión de pertenencia”.






