En su visita a La Tucumana FM, el historiador Rubén Kotler presentó su investigación "Huellas de la memoria en la resistencia antibussista", ofreciendo un recorrido histórico que desmitifica que el terror en la provincia haya comenzado únicamente con el golpe de 1976. Durante la entrevista, Kotler subrayó la importancia de reflexionar sobre la historia previa al Golpe de Estado de 1976 para entender cómo se gestó el disciplinamiento social a través de la violencia y la posterior respuesta de la sociedad civil.
El preludio del horror: del cierre de ingenios al Operativo Independencia
Kotler explicó que, para el caso de Tucumán, es imposible no ligar lo sucedido en 1976 con el golpe de 1966, que implicó el cierre de 11 fábricas azucareras, motor principal de la economía local. Este proceso provocó que un tercio de la población tuviera que migrar y generó una fuerte resistencia de obreros y estudiantes a través de los llamados "Tucumanazos" (1969, 1970 y 1972), los cuales fueron violentamente reprimidos.
El historiador señaló que el golpe de 1976 en Tucumán empezó mucho antes, específicamente con la puesta en marcha del Operativo Independencia en febrero de 1975, bajo el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Fue en este contexto donde se iniciaron las primeras desapariciones forzadas de personas y el Ejército intervino directamente con el pretexto de "aniquilar la subversión", un concepto que el establishment aplicaba a cualquier opositor al régimen, desde militantes guerrilleros hasta abogados y dirigentes sindicales.
La semilla de la resistencia: El surgimiento de los organismos de DDHH
Frente a la desaparición sistemática de personas, la resistencia comenzó tempranamente. Kotler destacó que ya en 1977 los familiares empezaron a reunirse en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, un espacio cedido por el obispado donde llegaron a congregarse más de 500 personas. Aunque a nivel nacional las Madres de Plaza de Mayo se formaron en abril de ese año, en Tucumán la organización de Madres de Detenidos Desaparecidos de Tucumán se conformó formalmente hacia septiembre de 1981, liderada por "Nelly" de Bianchi.
Con el retorno de la democracia en 1983, surgieron nuevos actores como la Asociación de Abogados por los Derechos Humanos y, en 1984, la delegación local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Un hito fundamental en la provincia fue la creación de una comisión bicameral investigadora por parte del gobernador Pedro Riera, la cual produjo un informe clave sobre los crímenes de lesa humanidad en Tucumán. Ya en los años 90, la emergencia de la organización H.I.J.O.S. aportó una nueva forma de militancia a través de los "escraches", ante la ausencia de juicios reales en aquel momento.
Antonio Domingo Bussi: del terrorismo de Estado a la gobernación democrática
Uno de los puntos más complejos del análisis de Kotler fue la trayectoria de Antonio Domingo Bussi, quien llegó a la provincia en diciembre de 1975 para relevar a Acdel Vilas al mando del Operativo Independencia. Durante la dictadura, Bussi se desempeñó como gobernador de facto, encabezando los años más duros de la represión (1976-1977), periodo marcado por detenciones clandestinas y un fuerte aparato propagandístico de "orden y limpieza" que incluía el "tapiado" de villas miseria y la expulsión de mendigos hacia Catamarca.
A pesar de su pasado dictatorial, Bussi logró anclar su base política tras las leyes de impunidad y el indulto, presentándose a elecciones desde 1987. El historiador explicó que la propaganda del "orden" caló en un sector de la sociedad, permitiendo que en 1995 Bussi fuera elegido gobernador democrático de Tucumán. Sin embargo, su mandato terminó desgastado y marcado por el escándalo de sus cuentas no declaradas en Suiza, lo que derivó en un juicio político en 1998 que lo apartó temporalmente del cargo, demostrando que el régimen, además de represor, fue profundamente corrupto.
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