Juan Casañas, vicepresidente del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), dialogó con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en el programa La Tucumana de Mañana, emitido por FM latucumana 95.9. Durante la entrevista, el funcionario brindó precisiones sobre el impulso que el Gobierno de Tucumán le está dando a la producción cafetera, una actividad que, aunque parecía impensada años atrás, hoy cuenta con unas 35 hectáreas de plantas jóvenes en desarrollo.
Casañas explicó que la provincia posee condiciones naturales aptas en su zona oeste, específicamente en el pedemonte, abarcando localidades desde Alberdi hasta Burruyacú, incluyendo zonas como Lules, Famaillá, Monteros, Concepción, Yerba Buena y Tafí Viejo. Este desarrollo se ve favorecido por un fenómeno mundial de desplazamiento de cultivos tropicales hacia el subtrópico debido al calentamiento global, lo que permite que Tucumán produzca café de forma rentable.
Un punto central de la estrategia provincial es el acuerdo alcanzado con la reconocida firma Cabrales, interesada en adquirir la producción local. Casañas destacó que, si bien el organismo público no interviene directamente en la comercialización, sí facilita las condiciones para que los privados concreten negocios, además de trabajar en formación y marketing. El funcionario subrayó que el café tiene una altísima demanda de mano de obra especializada, similar a la que ya posee Tucumán para las cosechas de limón, arándanos y frutillas, pero sumando nuevas capacidades técnicas como el tostado, molienda y cata del grano. En términos macroeconómicos, el impacto podría ser histórico: Argentina gasta anualmente unos 500 millones de dólares en importar café de Brasil, Colombia y Vietnam; la meta es que, en un plazo de diez años, la mitad de ese monto, unos 250 millones de dólares, quede en la economía tucumana, beneficiando a cosecheros, empleados y productores.
Respecto a la calidad del producto, el vicepresidente del IDEP aseguró que el café tucumano tiene una "calidad superior" al café común que se consume habitualmente en los bares. Tras realizar pruebas de diversos blends con especialistas, existe la convicción de que el éxito comercial está asegurado y que la provincia se convertirá en un polo de producción de prestigio internacional, capaz de exportar café de especialidad, el cual puede alcanzar valores de hasta 500 dólares el kilo en mercados exclusivos. Casañas estimó que la actividad escalará rápidamente en la "torta económica" de la provincia, ubicándose entre los cuatro productos principales junto al limón, el azúcar y las autopartes. Para sostener este crecimiento, el IDEP y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) disponen de herramientas financieras y créditos para apoyar tanto a grandes productores como a minifundistas interesados en sumarse a esta nueva frontera productiva de la "tierra del azúcar".
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