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  • 493 días de impunidad: Rodolfo Burgos, el "violador en suspenso" que camina libre por Tucumán

    En una entrevista con FM La Tucumana, Marina Moris, abogada y madre de la víctima, explicó los alcances del recurso de revocatoria presentado para frenar el blindaje judicial al "abogado estrella del Saabismo". Moris detalló cómo la red de vínculos del "oscuro lobista de La Gaceta" con la familia Casas busca asfixiar la causa mediante tecnicismos procesales.

    Rodolfo Burgos.-

    Rodolfo Tercero Burgos, el "violador en suspenso" y "oscuro lobista alias Ekeko", continúa caminando libre por las calles de Tucumán y a 493 días de ser encontrado culpable, continúa dictando clases universitarias tras la escandalosa anulación de su condena por abuso sexual infantil. En un intento desesperado por quebrar el "entramado de protección" que rodea al "abogado estrella del Saabismo", la abogada y madre de la menor Marina Moris interpuso un recurso de revocatoria contra las maniobras procesales que buscan blindar al expresidente de Canal 10. Moris denunció que este "hiperformalismo defensivo", avalado por el "silencio cómplice" del Colegio de Abogados y los vínculos del "Clan Casas", no es más que una estrategia para dilatar la justicia y revictimizar a su hija mientras el "múltiple agente de oscuro rol" aguarda un nuevo juicio en libertad.

    El objetivo del recurso es anular el decreto del 6 de abril de 2026 que rechazó la ampliación de nulidad. Moris sostiene que existe una "unidad jurídica entre nulidad y recusación", ya que ambos planteos exponen que la imparcialidad de la magistrada está viciada. "Cuando las formas se utilizan para asfixiar el derecho sustancial, el sistema republicano degenera en una burocracia autocrática", sentenció la letrada.

    En su entrevista con FM La Tucumana, Moris fue tajante: "Estamos hablando del caso Burgos Rodolfo condenado por abuso infantil el violador en suspenso". Denunció que el sistema busca el agotamiento de la víctima: "Esto es lo que le ha salido redondo al condenado... el tiempo que va pasando es mucho más revictimizante para una menor".

    Uno de los puntos más fuertes del recurso y la entrevista es la contextualización del "Clan Casas", una influyente familia judicial que, según Moris, actuó históricamente como un escudo para Burgos, el "múltiple agente de oscuro rol en la Justicia Federal".

    La impunidad de Burgos parece cimentarse en lo que en los pasillos tribunalicios se conoce como un axioma: "Todo queda en Casas". Este entramado de poder no es casual, sino que se remonta a décadas atrás, cuando el entonces juez federal Gabriel Casas —a quien Moris señala como su "exsuegro"— impulsó la carrera de Burgos nombrándolo en un cargo estratégico dentro del Tribunal Oral Federal. La cercanía no era solo profesional; Burgos mantuvo una relación de pareja de doce años con Laura Casas, actual jueza de Impugnación, consolidándose durante más de una década como un integrante más de esta influyente familia judicial.

    Esta red familiar intervino activamente en los momentos más críticos de la causa, funcionando como un escudo protector para el "violador en suspenso". Mientras la madre de la víctima luchaba por justicia, la camarista Ester Valderrábano de Casas —esposa de Gabriel y madre de la actual vocal recusada— intentó forzar una revinculación de la niña con Burgos, a pesar de que ya pesaba sobre él una imputación por abuso sexual. Moris denunció estas maniobras como actos de "tratos crueles y degradantes" que buscaban revictimizar a su hija para favorecer al imputado.

    Hoy, el conflicto se centra en la vocal María Florencia Casas, cuya imparcialidad está bajo sospecha no solo por ser hija de Gabriel y Ester, sino porque su propio marido es íntimo amigo de Burgos. Según el recurso de revocatoria, la magistrada llegó al extremo de "invisibilizar" a la menor en su sentencia, fallando como si la víctima no existiera para convalidar el silencio del Colegio de Abogados. Para Moris, este "entramado judicial" la mantiene encerrada en una espiral de violencia donde, lejos de proteger a una niña, se termina "perfeccionando sentencias de pedofilia" para garantizar la indemnidad del "oscuro lobista".

    "Yo le pregunto a los Casas si ellos mandarían a sus hijos, a sus nietos, a que se metan en las sábanas de Burgos, porque mi hija no", fustigó Moris en el aire de la radio.

    El Colegio de Abogados y el "silencio cómplice"

    La denuncia también alcanza al Colegio de Abogados de Tucumán (CAT) y a su presidente, Alberto López Domínguez, por un "silencio administrativo prolongado" ante el pedido de excluir de la matrícula al condenado. Moris sostiene que la institución actúa con "silencio cómplice" para proteger a quien fue parte del armado político de la lista oficialista "Bernardo de Monteagudo".

    "He planteado en el Colegio de Abogados la inhabilidad moral de Rodolfo Burgos... porque está todavía condenado por abuso contra su propia hija". Sin embargo, la respuesta fue el ocultamiento: "No solo no lo hicieron sino que ocultaron información, negaron información a la víctima", lo que la obligó a iniciar un juicio de habeas data.

    Para Moris, el caso trasciende lo personal y revela un vicio estructural en Tucumán. "Hay un entramado judicial donde realmente me encuentro encerrada en una espiral de violencia institucional", afirmó. El recurso de revocatoria exige que se aplique la perspectiva de niñez y se deje de favorecer al "imputado por pedofilia".

    "Lejos de proteger a una niña están perfeccionando sentencias de pedofilia", concluyó la abogada, advirtiendo que los vínculos de Burgos con figuras como José Hugo Saab y el fiscal Carlos Saltor (su "íntimo amigo" y presunto socio) son los que permiten que el "violador en suspenso" siga dictando clases y caminando libre por la provincia.

    "Hagan lo que tengan que hacer"

    El condenado Rodolfo Burgos no solo cuenta con protección judicial debido a sus vínculos, sino que también posee influencia en el centenario diario La Gaceta, debido a su cercana amistad con el Jefe de redacción y dueño consorte del multimedio Federico Van Mameren.

    El periodista y el lobista de La Gaceta se conocen de sus días en el Gymnasium de la UNT, y han forjado durante años una amistad que se mantiene hasta hoy. El exdirector de Canal 10 y Van Mameren jugaban al tenis y pelotearon red de por medio por más de 30 años.

    "Sí, es verdad, lo dice La Gaceta" es uno de los grandes slogans del centenario diario tucumano que perdió notablemente su interés en la causa caratulada "Cerisola Juan Alberto y otros s/malversación culposa" expediente 400360/2010" desde que en 2019 Burgos fuera contratado por la UNT para ejercer la querella de la Casa de Altos Estudios. El tema fue desplazado de la agenda de La Gaceta y relegado a columnas de opinión, donde la información se escondía en numerosos párrafos con lenguaje críptico y poco amigable para sus lectores.

    En una reciente entrevista periodística con Carlos Cazón, Van Mameren abordó las críticas recibidas por el casi nulo tratamiento informativo que La Gaceta dio al caso Burgos. Ante las consultas sobre si su relación personal con el involucrado influyó en la cobertura, el periodista se escudó bajo "el protocolo que decidió seguir desde la aparición de la denuncia en 2021".

    "Apenas llega la denuncia... yo hago lo que hago siempre con los amigos o con un familiar; yo no puedo meter en este tema, hagan lo que quieran". Según su relato, comunicó esta decisión de manera formal a la dirección del medio para preservar su integridad profesional: "Fui directamente a las máximas autoridades... en esta no me voy a meter porque, me meta para donde me meta, la voy a complicar... 'yo no voy participar... hagan lo que tengan que hacer'".

    Respecto a la demora en la publicación de información detallada, el secretario de redacción señaló que se trató de un criterio adoptado por la estructura del diario tras consultas legales, debido a la sensibilidad del caso: "Los jefes del diario consultaron con el abogado: hay una menor metida en el enredo dijeron. 'Hasta que no haya una sentencia, nosotros no nos metamos en este enredo; avancen como quieran'".

    Van Mameren también se refirió a las presiones externas y a las acusaciones de que él mismo estaba frenando la información. Al respecto, recordó una charla con el periodista Roberto Delgado en la que manifestó su malestar: "Le dije 'Roberto estoy harto de que digan estas cosas de la Gaceta ¿por qué no publican?'". Sobre su vínculo con Burgos, aclaró que, si bien lo aprecia, el proceso judicial generó un distanciamiento: "Sí afectó de alguna manera mi relación con Rodolfo porque la verdad que yo ya elegí no hablar con él".

    Finalmente, el periodista reafirmó su lealtad hacia la institución en la que trabaja por encima de cualquier vínculo personal: "Para mí primero está el laburo y primero está La Gaceta porque me ha dado todo... no solamente estoy tranquilo es lo que me parece que correspondía". Aseguró que en La Gaceta existe libertad para investigar y que, a pesar de los "disgustos" y presiones constantes del poder, si una información está bien chequeada y fundamentada, termina saliendo a la luz.

    Rodolfo Burgos y Federico Van Mameren sobre el polvo de ladrillo.-