En la columna "Palpitá Patrimonio" de la arquitecta Gabriela Neme, los recién egresados Alejandro Aráoz y Roque Javier Albornoz conversaron con Ana Pedraza en La Tucumana de Mañana sobre su proyecto de tesis para transformar el Pozo de Vargas en un parque de 70 hectáreas. La iniciativa busca revalorizar el predio histórico ubicado en Tafí Viejo, donde funcionó una fosa clandestina durante la dictadura, bajo el concepto de "memoria activa".
La propuesta combina la preservación del sitio histórico con áreas deportivas, un anfiteatro y un monumento de 40 metros de altura inspirado en las chimeneas de los ingenios azucareros, que replica la profundidad del pozo original y homenajea a los equipos forenses. "Buscamos que el área de memoria esté integrada en un parque con espacios culturales y deportivos para que el lugar sea utilizado continuamente por la comunidad", explicó Albornoz. Por su parte, Aráoz destacó que el diseño utiliza materiales locales como hormigón y ladrillo para garantizar su viabilidad técnica en un punto que conecta Tafí Viejo, Yerba Buena y la Capital.





