En diálogo con Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, el programa de FM latucumana 95.9, el periodista Hugo Asch comenzó cuestionando las lecturas políticas impetuosas o "conclusiones Nesquik" tras los comicios en Brasil, para luego analizar la nueva derecha internacional basada estrictamente en intereses financieros. El analista advirtió que el alineamiento irrestricto con Estados Unidos y la presencia de tropas extranjeras en el sur ubican al país en un camino similar al de Puerto Rico. En ese contexto, definió al jefe de Estado como un hombre "muy bruto" en modales y formación, que repite de memoria textos de la escuela austríaca y se encandila con cualquier adulación externa sin medir el impacto de sus decisiones.
En el plano interno, Asch explicó que la llegada de La Libertad Avanza responde a un "voto de hartazgo" generalizado y calificó al oficialismo como un sello conducido por apenas dos personas que terminó por desmantelar al PRO y mantener dividido al peronismo. Sin embargo, remarcó que la principal debilidad del proyecto radica en su inviabilidad económica, recordando que la analista Marina Dal Poggetto calculó un agujero de 23.000 millones de dólares para cumplir con los compromisos de deuda. Según el columnista, el ministro Luis Caputo se quedó sin herramientas para sostener el esquema y comete el error de utilizar los escasos recursos disponibles para mantener controlado el tipo de cambio en lugar de acumular reservas en el Banco Central.
Finalmente, al evaluar el escenario opositor, el periodista destacó el esfuerzo de Axel Kicillof al frente de una provincia "absolutamente sitiada" por el recorte de fondos nacionales, diferenciándolo de las agresiones verbales de la interna kirchnerista. A su vez, remarcó que aunque la Argentina no cuenta con un líder popular de la talla de Lula da Silva, Brasil carece de una herencia política con la densidad del peronismo. Para cerrar, Asch pintó una inquietante metáfora sobre el liderazgo presidencial al comparar al mandatario con "el loquito de la cuadra" del barrio del que todos se reían, advirtiendo con severidad que la tragedia actual radica en que hoy ese personaje es el dueño de la cuadra dentro de un país transformado en un "manicomio".





