Hugo Asch conversó con Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, el programa de FM latucumana 95.9, donde comenzó analizando la contundente derrota del Partido Republicano en los comicios norteamericanos. El periodista remarcó que el resultado respondió a un voto de rechazo hacia la figura de Donald Trump motivado por el descontento social y la inflación en Estados Unidos. En ese marco, sostuvo que las políticas fallidas generan repercusiones similares en cualquier latitud: "El desastre económico provoca que a la gente no le alcance su salario, sea en un estado norteamericano o sea en la Argentina; en esa misma lógica, el resultado electoral se corresponde con la realidad económica, porque es difícil ganar una elección cuando la economía está en crisis".
Al trazar un paralelo con la coyuntura nacional, el analista fustigó la falta de interés del Gobierno por la economía real y criticó duramente las medidas del ministro Luis Caputo. "Si vos tenés un paciente con fiebre y lo ponés en coma para bajársela, eso no es medicina, eso es ridículo; un ministro de Economía no solamente tiene que preocuparse por lo financiero", sostuvo Asch, quien además advirtió sobre la endeblez de las divisas del Banco Central al señalar que "las reservas están flojas de papeles". Asimismo, calificó el parate del consumo y el incremento de tarifas como "una política pensada" ideada por economistas de la gestión oficialista, tildando al plan gubernamental como "un programa económico perverso".
Finalmente, el periodista cuestionó la subordinación diplomática del Poder Ejecutivo al considerar que "no tenemos política exterior; Milei está además chocho, excitado psicomotrizmente porque es el cadete de Trump". Ante este escenario, remarcó que la alternativa opositora no requiere de figuras mesiánicas sino de propuestas concretas: "Lo que se necesita no es un líder excepcional que cada tanto aparece, como Perón o Lula; lo que se necesita son ideas claras, y eso está faltando ahora". Para concluir, Asch expresó su deseo de superar la confrontación cotidiana: "Yo quiero un país normal, racional, de gente normal; de verdad estoy harto de este manicomio".





