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  • Alivio impositivo y recesión en Tucumán: advierten que las Pymes afrontan "un problema económico y no financiero"

    El asesor financiero Julián Bernat analizó los alcances del freno a las ejecuciones fiscales impulsado por la Agencia de Regulación y Control Aduanero (ARCA) hasta mayo de 2027. Aunque ponderó el alivio a las tesorerías y el reconocimiento explícito del sector por parte del Gobierno, remarcó que la caída de ventas y la falta de competitividad mantienen en alerta al comercio provincial.

    La decisión del Gobierno nacional de suspender la traba de ejecuciones fiscales por parte de la Agencia de Regulación y Control Aduanero (ARCA) hasta mayo de 2027 y refinanciar deudas impositivas a 18 meses de plazo marcó una señal relevante para el sector productivo. En ese marco, el especialista Julián Bernat valoró como un hecho de peso la modificación en la narrativa del equipo económico, al destacar que es la primera vez que el Ejecutivo admite de forma abierta la existencia de una problemática específica en las pequeñas y medianas empresas. Asimismo, explicó que la prórroga de embargos frena el congelamiento sistemático de cuentas bancarias que ahogaba las operaciones diarias y cortaba la cadena de pagos, brindando un respiro indispensable a las tesorerías aunque sin solucionar la causa de fondo.

    Al profundizar sobre las razones de la parálisis mercantil, el analista cuestionó el diagnóstico del Ministerio de Economía sobre la naturaleza del conflicto y remarcó la diferencia entre las tensiones de liquidez y los problemas de sustentabilidad. Desde su perspectiva, las firmas no enfrentan un simple inconveniente financiero de desfasaje de plazos para abonar obligaciones corrientes, sino una crisis económica estructural originada en la pronunciada baja de las ventas y la imposibilidad de generar recursos para subsistir. En esa línea, enfatizó la urgencia de implementar medidas de fondo para reducir los elevados costos de transacción comercial, corregir la inflación en dólares y reacomodar el tipo de cambio con el fin de devolver competitividad al entramado productivo.

    Para ilustrar la gravedad del escenario a nivel nacional y su fuerte correlato en Tucumán, el especialista repasó indicadores que registran el cierre de más de 32.000 Pymes, la pérdida de 350.000 empleos formales y una situación donde solo el 10% de las empresas se ubica en zona de ganancia. Al respecto, coincidió con las entidades comerciales locales en que el enfriamiento de la demanda ubica a la actividad en niveles de vulnerabilidad superiores a los registrados durante la pandemia. Finalmente, advirtió sobre el impacto dominó que genera la quiebra de cada comercio en la destrucción de puestos de trabajo y en la posterior contracción de los consumidores que alimentan la economía real.