En diálogo con La Tucumana de Mañana, Mercedes Colombres calificó la postulación de Lisandro Catalán en Tucumán como una excelente noticia debido a su proyección nacional y su capacidad de gestión pragmática, considerándolo el mejor candidato posible para el espacio liberal. Sin embargo, la periodista contrapuso este apoyo con una feroz crítica al equipo de redes y comunicación local, al que tildó de "falsos imitadores de mala calidad" de Santiago Caputo y "twitteros agresivos", revelando incluso que se alejó de los grupos de trabajo debido al maltrato de asesores que describió de "procedencia muy oscura". Ante este panorama, instó a dejar de lado los egos y unir fuerzas entre La Libertad Avanza, CREO y el radicalismo conducido por Mariano Campero para armar un plan serio a largo plazo que logre desplazar al peronismo de la provincia.
A nivel nacional, la comunicadora advirtió que el oficialismo debe cuidar la "prolijidad" ética de su gestión, recordando que los votantes no son tontos y que la credibilidad de La Libertad Avanza corre riesgo si se descuida la transparencia. Colombres apuntó directamente contra el vocero presidencial Manuel Adorni por las sospechas sobre su patrimonio y la polémica contratación de familiares, señalando que el presidente Javier Milei debió desplazarlo para evitar contaminar la imagen del gobierno con sospechas de nepotismo. En su reclamo de transparencia, enfatizó que no se pueden permitir privilegios y urgió a "fumigar" con rapidez cualquier cuestionamiento ético para proteger a los miembros honestos del espacio.
Finalmente, la analista valoró positivamente el pragmatismo de Milei para negociar y adaptarse a la realidad política compleja de Argentina, catalogándolo como "un poco peronista en su forma pragmática de ser" para garantizar la supervivencia de sus ideas de libertad. Asimismo, desmitificó la retórica estridente del mandatario en materia de política exterior como un mero "sketch discursivo" orientado a conseguir inversiones y apoyo financiero externo en un contexto de debilidad macroeconómica. No obstante, marcó una clara distancia respecto de la postura presidencial sobre el sionismo, un concepto que definió como una idea extemporánea de los años cincuenta que carece de aplicación práctica en la geopolítica contemporánea.





